-Elija un calzado adecuado. El mejor es el que respeta la forma del pie y se adapta correctamente a su anchura y longitud. Alterne, si es posible, dos pares.
-Los zapatos deben ir bien sujetos a los pies, ser cómodos y flexibles. Las suelas deben amortiguar los impactos y reducir la presión de la planta del pie.
-Use chanclas sólo en lugares públicos como piscinas y centros termales para prevenir las infecciones. Deben ir bien sujetas a los pies para evitar rozaduras, sobrecargas y problemas musculares.
-Mantenga una correcta higiene diaria. Esto es clave para combatir el sudor y el mal olor. Los calcetines de algodón o de materiales naturales favorecen la ventilación y la absorción de sudor.
-Lávese los pies con agua templada durante 10 minutos como máximo. Utilice un jabón neutro y lávese todo el pie, sobre todo entre los dedos. No utilice guantes ni esponjas agresivas que puedan dañar la piel.
Después sequelos bien con una toalla, principalmente entre los dedos, para evitar la acumulación de humedad y la proliferación de gérmenes y bacterias.
-Una correcta hidratación es importante. Aplique crema hidratante en los pies, sobre todo en los talones. No debe aplicarla entre los dedos para no aumentar la maceración.
-Acuda al podólogo para cortar y eliminar las posibles callosidades y duricias. El podólogo le ayudará a corregir su origen y le indicará como prevenirlas.
-Las uñas se deben cortar siguiendo el contorno del dedo, evitando cortar los picos laterales. El podólogo también le ayudara en el cuidado de uñas complicadas.
-Si las uñas le duelen, compruebe que no las oprima el calzado. Ante cualquier alteración consulte al especialista. Un diagnóstico precoz evita problemas mayores.
-Vigile también que sus hijos mantengan unos hábitos saludables. El calzado infantil debe respetar la longitud del pie y la anchura, sobre todo en la zona de los dedos. Sus zapatos deben de estar fabricados con materiales nobles no rigidos.
-La suela debe ser flexible, sobre todo a la altura de los dedos para favorecer el normal desarrollo del paso. Esto evita malas posiciones en las articulaciones del dedo gordo, del tobillo, la rodilla y la cadera, que pueden llegar a ser causa de deformaciones graves del pie y provocar alteraciones de la marcha.
-Los zapatos deben estar bien sujetos, por lo que han de evitarse los mocasines muy abiertos, las manoletinas y los zuecos (o reducir su uso a ocasiones excepcionales). El calzado deportivo siempre debe ir atado y correctamente ajustado al pie.
-Una revisión podológica anual le ayudará a confirmar el normal desarrollo y crecimiento de sus pies y prevenir posibles alteraciones. Además, recuerde que los pies de sus hijos crecen rápidamente, por lo que los zapatos pueden quedar pequeños en poco tiempo.